
Suelo preguntarme si decir las cosas es en verdad tomar un camino arriesgado para exteriorizar lo que deseo o anhelo, definitivamente el comprobarlo nos da la respuesta a las interrogantes surgidas, el problema es cuando nos lanzamos a una piscina y que sólo al ir cayendo nos damos cuenta está vacía.. sin una gota de agua que amortigue nuestra caída... será mejor caer fuerte de una sola vez, a quedar toda tu vida, pensando en si pudo tener agua o no esa piscina??? metafóricamente hablando parece ser que la respuesta es bastante obvia considerando que siempre es preferible la verdad antes que la incertidumbre...
entonces... que hacer para calmar esos golpes,
tengo bastante claro que si yo decido decir, hacer o no hacer una cosa, debo atenerme a las consecuencias que ello me pudiera ocasionar, pero... vale la pena asumir tales consecuencias si tienes una respuesta inesperada y resulta desplomarse el castillito de naipes tal como sucedió con nuestro cuerpo en aquella piscina vacía???
quisiera pensar que el hecho de atreverme a decir las cosas me deja algún tipo de consuelo, pero veo que no todos los riesgos terminan en finales felices, si no más bien en la desnudes de un alma que no quisiste descubrir, o de un sentimiento del que no quisiste enterarte...
mmm... vaya controversias...
si alguien tiene la respuesta o el manual de "Cómo reaccionar en situaciones inesperadas", por favor publíquelo, creo que sería de mucha utilidad, apuesto mi vida, que a más de alguna persona le ha echo falta y en más de alguna ocasión... en simplemente una pequeña cosa que ha dicho... junto claro con la variada interpretación que cada persona le puede dar a lo que oye... un desastre de tal proporción, que la única alternativa posible es correr y enterrar la cabeza como una avestruz, ya que la cara se tornará de un color extraño dando la sensación... de algo no muy agradable...
MyLa.

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